Ciclo de lecturas
Cristo está presente en la palabra de Dios y somos alimentados por la palabra de Dios cuando la leemos o la escuchamos proclamada. Como parte de la liturgia de renovación, el Concilio Vaticano Segundo declaró que se aumentara la porción de la Escritura que se proclamaba durante la liturgia para que la riqueza y la belleza de la palabra de Dios en la Biblia ayudara a vigorizar y renovar al pueblo de Dios. Como la Biblia contiene mucho, se ha dispuesto que la palabra sea proclamada los domingos durante un período de tres años.

Al seleccionar los textos de la Biblia, la meta fue asignar los segmentos más importantes a los domingos y días de preceptos cuando se reúne mayor cantidad de personas para celebrar la Eucaristía. Este arreglo permite a la gente escuchar la porción principal de la palabra de Dios en la Biblia durante un período de tiempo.

La Sagrada Escritura que se proclama los domingos y días de preceptos se organiza en un ciclo de tres años, de tal forma que un texto sólo sea leído una vez cada cuatro años. Cada año el ciclo es llamado A,B o C. Una forma fácil de recordar cual es el ciclo actual de lecturas es saber que el ciclo C es asignado a los años divisibles por 3. Por ejemplo, 2001 es ciclo C.

El foco de cada uno de los ciclos es uno de los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas). Son llamados sinópticos (que significa ver junto) porque presentan una visión común. A pesar de que ciertas partes de los evangelios son exactamente iguales, sus puntos de vista son diferentes y cuentan historias similares de la vida de Jesús y su mensaje.

  • Ciclo A enfoca el Evangelio de Mateo.
  • Ciclo B enfoca el Evangelio de Marcos.
  • Ciclo C enfoca el Evangelio de Lucas.

Las lecturas del leccionario correspondientes a los domingos y días de precepto del año 2001 corresponden al ciclo C.

 

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