El leccionario
El leccionario contiene los textos completos de las lecturas bíblicas
y cantos usados en la Liturgia de la Palabra. No es la Biblia completa,
sino una selección de la Biblia. Las lecturas de la Escritura
y los cantos entre las lecturas son la parte principal de la Liturgia
de la Palabra: la homilía, el credo y la oración de los
fieles completa el desarrollo de esta.
Las lecturas presentan
los eventos centrales de la historia de salvación contenida en
la Sagrada Escritura. Proclamada durante la Liturgia de la Palabra continúa
su historia en el presente por medio de la celebración de la
pasión, muerte y resurrección de Cristo en la Liturgia
de la Eucaristía.
Esta secuencia sigue
el ejemplo dado por Jesús, quien leyó y vivió la
Escritura.
Las liturgias para los domingos y días de preceptos tienen tres
lecturas. La primera es del Antiguo Testamento, excepto durante el Tiempo
de Pascua cuando la selección es de Hechos de los Apóstoles.
La segunda lectura es de los escritos de los apóstoles encontrados
en el Nuevo Testamento. La tercera lectura es siempre de uno de los
cuatro evangelios. Este arreglo ilustra la unidad del Antiguo y el Nuevo
Testamentos y la historia de salvación.
El Salmo responsorial,
que sigue a la primera lectura, se relaciona con las demás lecturas
y es una parte importante de la Liturgia de la Palabra.
El aleluya, verso
antes del evangelio, sirve como expresión de fe y saludo de bienvenida
por la asamblea a Dios, quien va a hablarle.
Seguido del evangelio,
el sacerdote o el diácono explica las lecturas en una homilía.
Después los miembros de la congregación muestran su aceptación
a la palabra de Dios profesando su fe. Después, alimentados por
la palabra de Dios, todos los presentes rezan por las necesidades de
la Iglesia, el poder civil, los oprimidos por diferentes necesidades,
por todo el pueblo y por la salvación del mundo en la oración
de los fieles.
Selección
de lecturas
Las selecciones de la Escritura para los domingos y los días
de obligación están organizadas de acuerdo a dos principios
llamados "semi-continuo" y "temático". Los
diferentes tiempos del año y los temas de cada tiempo litúrgico
determinan que principio se aplica. Por ejemplo, el Tiempo de Adviento,
Cuaresma y Pascua de cada uno tiene su propio mensaje espiritual y las
lecturas en cada misa van a tener un tema común.
Durante el Tiempo
Ordinario, la segunda lectura y el evangelio son semi-continuas, en
otras palabras, secuencial, para relacionarlos con la historia de la
salvación. Las lecturas del Antiguo Testamento fueron escogidas
en relación con el Nuevo Testamento, especialmente el evangelio.
Además, algunos
libros de la Biblia no son usados en algunos tiempos litúrgicos
por su importancia intrínseca o por el tema de la tradición
litúrgica. Algunos ejemplos son: lecturas de Hechos de los Apóstoles
durante el Tiempo de Pascua, lectura del Evangelio de Juan al final
de la Cuaresma y durante el tiempo de Pascua y lecturas de Isaías
durante el Adviento y la Navidad